Nuestra
Luna de Miel en Indonesia
Laura Vaz y Gabriel Chamorro (Sevilla)
Junio de 2006
En un principio no estábamos seguros de donde queríamos ir de Luna de Miel. Como
siempre nos tentó la idea de ir a algún destino caribeño con “pulserita”, ¡España
Cañí! Gracias a Dios que no lo hicimos. En esto tuvo mucho que ver la gente de
Catur, que sin lugar a dudas nos ha organizado el mejor viaje de nuestra vida.
Me faltan las palabras para describir todas las sensaciones nuevas que
experimentas en un lugar como Bali. En ningún sitio antes había disfrutado tanto
de mis 5 sentidos: paisajes increíbles, comida exótica, olor de las especias,
increíbles masajes balineses y el sonido hipnótico de los xilófonos de bambú…
Aparte, las mujeres balinesas son bellísimas, os lo aseguro.
Por supuesto es imprescindible huir de las aglomeraciones turísticas de la zona
de Kuta para percibir la verdadera Bali y hay que visitar un “Babi Guling. Un
Babi Guling es el equivalente español a una tasca de barrio, y en indonés
significa “Cerdo Asado”. El mejor de Bali está en Ubud (no recuerdo el nombre),
y os recomiendo que insistáis a vuestro guía que se salga un poco del guión
previsto para ir a visitarlo. Resulta divertido comer sentado sobre esteras de
palma y probar el exquisito cerdo asado especiado (un poquito picante) mezclado
con arroz, ¡con los dedos! (Donde fueres haz lo que vieres). Por supuesto hay
que tomarlo con la cerveza local Bintang, que no es tan buena como la Cruzcampo
de mi corazón, pero no está nada mal.
El guía que nos atendió era un tío especial. Primero porque su nombre Indonesio
es Triana (¡Coño, igual que mi barrio!) y segundo porque es difícil encontrar a
una persona tan amable, servicial y honesta como él. Nos encantó compartir con
él tantas experiencias divertidas y tantas anécdotas sobre su cultura. ¡Os
podéis creer que tuvo que raptar literalmente a su actual esposa para poder
casarse con ella!
Además resulta alucinante lo entregada que es esa gente con su religión, por no
hablar del trabajo duro de los infinitos campos de arroz. Nunca les falta una
sonrisa y les encanta hablar con los extranjeros. Contrasta el absoluto
pacifismo que se respira en Bali con su estilo suicida y agresivo de conducir.
Nunca he visto nada igual.
Por último, y para no cansaros, tengo que deciros que nunca había probado tantas
frutas tropicales exóticas. Son absolutamente exquisitas. Os recomiendo que las
probéis en los mercados locales que seguro visitareis: manggis, salak, rambutan
y nangka son mis favoritas.

"Para
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