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Datos para el viajero

Diferencias Culturales
Al igual que en cualquier otro país al que viajen en Bali pueden encontrase con una serie de situaciones que les pueden parecer extrañas o incluso sin saberlo con una actitud errónea debida al desconocimiento de la cultura indonesia en general y la balinesa en particular pueden resultar groseras y de mala educación. 

A continuación se describen algunas de estas situaciones comunes en las que es posible caer por su desconocimiento en el error.

Cuando salude a una persona estrechándole la mano nunca utilice la mano izquierda, es la mano impura, la mano que se utiliza para limpiarse en el servicio. De igual modo cuando coma con las manos hágalo con la derecha.
La es la parte la parte más pura del cuerpo al estar en contacto con el cielo por lo que debe de evitar tocar a alguien la cabeza y en especial acariciar la de los niños.
Los pies se consideran la parte más impura, cuando se siente junto a alguien en una silla con las piernas cruzadas evite mostrarle la planta de los pies.
Al entrar a una casa o un establecimiento compruebe si hay cazado en la entrada, si es así descálcese antes de entrar, rara vez los indonesios entran en las casas con el calzado 
Para indicar o señalar a alguien no utilice el dedo índice, para ello los balineses utilizan la mano abierta y extendida.

Durante las conversaciones no es muy correcto levantar excesivamente la voz, compruebe el tono de voz utilizado por los balineses y adapte el suyo al lugar donde se encuentre. De igual modo llamar a otra persona a voces está mal considerado. 
En el momento de comer espere a que su anfitrión le indique con una señal el momento de comenzar a comer. Cuando de trate de comer en un plato común nunca coja de este el último trozo de comida. 
La mayoría de las comidas se comen con la mano, para limpiarse normalmente le ofrecerán sobre la mesa un pequeño cuenco de plástico con agua para limpiarse. Procure no dejar comida en el palto al terminar. 

Al pasar junto a una persona que esté comiendo esta le saludará diciendo makan makan, no se trata de una invitación, realmente se está disculpando por comer en ese momento frente a usted. 
No rechace una invitación de comida o té ya que se considera de mala educación.
En los templos vista correctamente, es decir utilice un sarong para cubrir sus piernas. Cuando tenga que visitar un sitio oficial o una oficinas de las líneas aéreas procure verter también correctamente ya que será tratado de acuerdo a su forma de vestir. 
En los templos está prohibida la entrada a las mujeres durante la menstruación.
En las carreteras respete el paso lento de las procesiones y no utilice el claxon para hacerse oír.
Procure no caminar frente a alguien que se encuentre rezando ni utilice el flash de su cámara frente a un sacerdote. En el momento de sentarse nunca lo haga situándose a mayor altura que la de un sacerdote. 

Lo cotidiano
Bali es una gran caja de sorpresas que no dejará de maravillar al viajero. Es fácil que aquél que llega por primera vez la isla regrese a su país cargado de nuevas sensaciones con las que previamente no contaba encontrar. Cada rincón de la isla esconde un sinfín de sensaciones que llenarán de contenido el viaje y es sin duda lo cotidiano y la sencillez de la vida de los balineses lo que más impresión causa al viajero y lo que realmente llena de esencia el viaje. Son muchos los llegan a Bali con la imagen gravada en la retina de folletos turísticos en los que se anuncian playas exóticas y paisajes de ensueño. Arropados por la comodidad del hotel pasan sus vacaciones tumbados en las playas privadas y piscinas de los hoteles de Nusa Dua desperdiciando la oportunidad de empaparse de la cultura balinesa. Las carreteras rurales y los pequeños pueblos alejados de los centros turísticos son probablemente los mejores lugares para poder observar la vida de los balineses fuera de los tópicos.

El banjar
El banjar es una extensión de la casa y la familia balinesa. Es en buena medida una parte importante del éxito y la cohesión de la sociedad balinesa y la conservación de las tradiciones. Cada pueblo balines está dividido en uno o varios banjar, una cooperativa de vecinos local que reparte las tareas y en la que participan cada uno de los miembros o vecinos que la integran. Los eventos religiosos por ejemplo están financiados por las aportaciones de los miembros del banjar o la reforma de una carretera que une un templo con el banjar. Muchos de los poderes administrativos y políticos de Bali se rigen por las decisiones tomadas dentro de la comunidad del banjar que cumple simultáneamente las funciones de consejo local, seguridad, sanidad y desarrollo. Los holandeses durante su colonización respetaron esta estructura de la sociedad balinesa, algo que el gobierno indonesio también ha respetado hallando en ella un importante vehículo para hacer llegar a todos los pueblos información y programas de desarrollo. Los fracasos y problemas han llegado en algunas ocasiones cuando el gobierno ha intentado inmiscuirse en esta administración local. 

Aún la populosa Denpasar o pueblos como Kuta o Legian con un rápido desarrollo demográfico están integrados dentro de la estructura de los banjar a pesar de la imagen que puedan ofrecer a primera vista y cada miembro contribuye económicamente a su mantenimiento y a los impuestos gubernamentales. Algunas responsabilidades dentro del banjar están consideradas más importantes que las obligaciones familiares. Incluso miembros que han permanecido durante largo tiempo en áreas urbanas lejos de su banjar tienen la obligación moral de cumplir en lo posible con sus obligaciones. 

Un varón no adquiere sus plenos derechos dentro del banjar hasta que no ha engendrado un hijo. Las torres de kulkul situadas en todos los banjar sirven para llamar a reunirse a los miembros de cada comunidad. Los jóvenes de ambos sexos que aún con han contraído matrimonio están integrados dentro de una asociación en cada banjar. Estas asociaciones juveniles son las encargadas de formar a sus miembros en asuntos religiosos, sociales y artísticos.

La jefatura del banjar recae sobre los klian, miembros elegidos democráticamente dentro de la comunidad pero que han de ser refrendado por los dioses. El sistema de semi - autonomía del que gozan los banjar ha derivado en la creación de dos administraciones dentro de su estructura. El kliang adat es el responsable de la administración de los asuntos internos del banjar, el kliang dinas por el contrario es el encargado de los asuntos que tengan relación con el gobierno regional de la isla, es en definitiva una especie de alcalde. Por el servicio que estos prestan al banjar no reciben compensación económica alguna pero sí cuentan con ciertos privilegios en el reparto de las aguas de riego de los campos de arroz.

El número de miembros varía considerablemente. En áreas urbanas fragmentadas en varias comunidades llamadas kepala keluarga, estas pueden reunir a 400 o 500 miembros, mientras que zonas rurales pueden ser de unos 50 a 100 miembros. En el caso que la población del banjar aumente considerablemente este se divide y se crea un nuevo banjar .En las columnas de las puertas de las casas hay una inscripción en la que aparece escrito el número de miembros que habitan en su interior. 

Además de los campos de arroz pertenecientes a cada familia, los banjar disponen de sus propias tierras en las que trabajan sus miembros y que suministran de arroz a la comunidad durante las celebraciones o ayudan a sufragar con la venta de los excedentes los gastos de la comunidad. 

El banjar dispone de su propio banco donde sus miembros pueden adquirir un préstamo para la compra de herramientas para el campo, animales o materiales de construcción para la casa. Todos los integrantes del banjar están obligados a ayudar a los otros miembros bien con el préstamo de sus herramientas o con la ayuda en las tareas del campo.

Dentro del banjar hay un pabellón abierto, bale banajar donde se reúnen sus miembros para charlar, jugar a las cartas, beber licor de arroz o organizar las peleas de gallos y donde cada cual tiene su turno adjudicado para cocinar. Los hombres cuando han terminado su jornada de trabajo en el campo o en los talleres de artesanía pasan buena parte del tiempo en el interior del bale banajar e incluso duermen en él.

Bali cuenta con el índice de criminalidad más bajo de toda Indonesia con una media de dos robos con fuerza por año. Esto es debido también a la organización de los banjar que tienen también sus propias fuerzas de seguridad. Hace algunos años los robos a turistas en los callejones de Kuta se dispararon enormemente, los banjar locales tomaron cartas en el asunto y comenzaron a patrullar las calles. Cualquiera que no fuese un turista o miembro de algún banjar cercano tendía que dar muchas explicaciones para estar allí a las patrullas. La eficacia de esta forma tradicional de atajar el problema fue tal que ya prácticamente no hay robos en la zona de Kuta.

El juego
Toda ceremonia como la celebración de un nacimiento, un enlace matrimonial o el Nyepi - el día del silencio que precede al nuevo año- van acompañadas de una serie de juego de azar y de apuestas que tienen lugar en los pabellones comunales de los banjars o incluso en recintos privados antes durante y después de las ceremonias. En teoría las apuestas de dinero durante el juego no están permitidas por las autoridades indonesias con el fin de preservar la moral - el 90 % de la población es musulmana- pero sin dinero lo balineses no se entiende el juego por lo que estas a menudo hacen la vista gorda sobre todo durante las ceremonias más importantes en las que se juegan grandes cantidades de dinero. Los juegos y apuestas han sido también el motivo de la ruina de muchas familias y la perdida de varios reinos debido a la adicción de alguno de sus miembros. El dinero recaudado de la venta de las entradas a los recintos donde se celebran las peleas y un porcentaje de las apuestas - entre el 10 y el 25% - se destina a sufragar las gastos de mantenimiento del bajar y de las ceremonias. 

Una gran cantidad de vehículos aparcados frente a un banjar o junto a la carretera es señal de que en su interior se está teniendo lugar una pelea de gallos. Las peleas de gallos son sin duda una de las actividades de juego más pululares y que más pasión levantan entre los balineses y es una actividad reservada exclusivamente al público masculino. La normativa dicta un máximo de cinco combates, a partir del quinto son considerados ilegales

A parte del juego y las apuestas, el sacrificio del animal tiene un sentido religioso ya que la sangre derramada en durante la pelea es considerada como una ofrenda a los espíritus malignos. 

Las aves son mimadas por sus propietarios con masajes, baños, cuidado de sus plumas, entrenamiento y una buena alimentación que complementan con un riguroso celibato con el fin de lograr un ejemplar fuerte y ágil a la vez. Los gallos filipinos son los más apreciados por su agresividad, la forma de su pico y por su gran potencia de salto, un animal que posea estas cualidades físicas para la lucha puede alcanzar un valor de varios millones de rupias. Al circular por las carreteras de la áreas rurales de Bali es fácil ver varias cestas de mimbre y de grandes dimensiones alineadas en el suelo y en cuyo interior se guardan los animales para que se distraigan con el paso de vehículos y personas a sus propietarios sentados junto a las casas acariciando y limpiando sus plumas.

Antes de las peleas los propietarios se congregan en los aledaños del lugar de los enfrentamientos donde valoran las facultades físicas, la agresividad y el peso de los rivales buscando un rival de un peso aproximado al suyo. Una vez elegido el contrincante, en las patas de los gallos se acoplan con cinta de tela unos afilados espolones de acero - pemasang taji- de unos 10 centímetros de longitud que servirán para derrotar al rival 

La pasión, la histeria y el desenfreno se desatan durante el espectáculo sangriento y que a los ojos de muchos occidentales se considera algo cruel y sin sentido. Los gallos se enfrentan en el cuadrilátero mostrando una gran agresividad hasta que uno de ellos logra clavar el afilado espolón en el oponente y matarlo o lo hace huir.

Durante las peleas las apuestas se suceden y millones de rupias cambian de mano entre el estruendo de voces y gestos codificados que permiten comunicarse entre sí a los apostantes agolpados alrededor de cuadrilátero.

En los aledaños de los cuadriláteros entre pelea y pelea tienen lugar también otra serie de juegos de azar que entretienen a los participantes durante los descansos. Los juegos de apuestas realizados con cartas chinas son uno de los más populares. El kokokan consiste en apostar a uno de los seis animales y figuras representados sobre un tapete, la suerte de los dados se encarga entonces de decidir cual de ellos es el vencedor. El bola adil es un juego similar a este, las figura posen una firma cóncava y sobre estas se lanza una bola que rodará hasta pararse en una de ellas que será la ganadora.

En Negara, en el distrito de Jembrana las carreras de búfalos son el espectáculo más excitante de la región. Existen fundamentalmente dos formas de realizar estas carreras que tienen lugar en también en otras parte de la isla, una se realiza en los campos de arroz y en la que el guía de los animales compite sentado sobre un arado invertido hacia arriba conduciendo a los búfalos y la otra tiene lugar sobre un circuito de tierra donde los animales arrastran un carro de dos ruedas sobre el que se encuentra sentado el conductor. Durante estas carreras también se realizan apuestas al vencedor.

El warung
El warung es algo más que un simple quiosco de comida y mercancías, es además un lugar de debate, cotilleos y de encuentro donde los balineses se relajan tras las horas de trabajo y antes de regresar a casa. Los sistemas de las castas por un momento se pierden y todos participan en la atmósfera relajada que brinda el warung. Durante la noche, iluminados por lamparillas de queroseno son en muchas ocasiones el lugar mejor iluminado de una aldea. La variedad de las mercancías puestas a la venta es tanta como la propia imaginación de los balineses, jabón, pasta de dientes, nueces de betel, calzado, cervezas y coca colas, clavos o folios de papel son una pequeña muestra de la gran cantidad de objetos a la venta que puede encontrar uno en un warung. No son lugares frecuentados por los turistas por lo que los precios son realmente baratos y la comida que en ellos se despacha es auténticamente indonesia servida en la mayoría de ellos sobre hojas de bananero. A parte de los warung que se encuentra a las puertas de los templos más turísticos de Bali, pocos de sus propietarios hablan inglés por los que son también un buen lugar para practicar el indonesio. 


 
Datos para el viajero Por Alfonso Carrasco © 
 

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