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La Isla De Bali

Las ofrendas
La comida es considerada por lo balineses como un regalo de los dioses. Todos los días del año los espíritus, dioses y seres sobrenaturales son halagados por tal bendición con ofrendas de comida, flores, agua sagrada e incienso para preservar la seguridad, la salud y la prosperidad de las familias, incluso los espíritus considerados malignos son pacificados y reciben sus ofrendas. Antes de la primera comida de cada día se realizan sencillos rituales con ofrendas como unos pocos granos de arroz puestos sobre unas hojas de banano con el fin de obtener un reparto igualitario de las energías negativas y positivas del cosmos. 

Durante los días en que se celebran los grandes festivales en los templos en honor a sus dioses, decenas de mujeres visten según la tradición balineses caminando en procesión y portando sobre sus cabezas grandes y elaboradas pirámides de ofrendas llamadas gebogan. Son pequeñas obras de arte que van más allá de la simple decoración y que poseen un profundo simbolismo. 
Los elementos que hacen posible la vida en la tierra se transforman en ofrendas y vuelven simbólicamente a sus orígenes que es el dios Creador, además de los simbolismos que constituyen la esencia del Universo. 

Las mujeres dedican una buena parte del día en fabricar minuciosamente las ofrendas que serán presentadas en los templos o alguna de las sesenta clases de pastelillos de arroz necesarias para los rituales. Las jóvenes se sientan en los pabellones abiertos de las casas detrás las mayores aprendiendo el complejo arte de cortar y plegar las hojas de las palmeras, moldear figuras y pasteles de pasta de arroz y elegir la figura apropiada para cada ceremonia 

Sobre bandejas o cuencos levantan una bella torre de alimentos compuesto por pasteles, frutas, huevos, flores, y figuras de pasta de arroz coronadas por un centro de flores. Los colores y formas se combinan proporcionando a la composición de las mujeres y las ofrendas una bella estampa. Lo bello que satisface a los dioses es colocado en la parte superior, lo podrido y menos agradable se coloca en la base para satisfacer a las deidades negativas. Los colores hacen referencia a las deidades que guardan los cuatro puntos cardinales y las nueces de betel colocadas en las ofrendas resumen la esencia de esta ordenación de los colores que simbolizan la trinidad indobalinesa: rojo para Brahma, negro o verde para Wishnu y blanco para Siwa. Las formas cónicas o piramidales de las ofrendas imitan a la de las montañas que son el origen de la vida en la tierra y cuyos elementos en su totalidad se complementan unos con otros. La unidad de lo puramente masculino con lo puramente femenino necesarios ambos para dar origen a la vida es representada en varias formas en las ofrendas. 

Los sarad son ofrendas elaboradas con pasta de arroz pegada sobre una base de tiras de bambú forradas con telas. Las pequeñas figurillas pintadas con vivos colores representan aspectos de la vida cotidiana y las deidades del panteón balines. La figura de Bhoma, el hijo de la tierra y el bosque es comúnmente representada junto a las de Dewi Sri la diosa del arroz que a su vez personifica la amertha, la fuerza de la vida. 

Las montañas sagradas tienen un gran simbolismo para los balineses, las entradas y el interior de los templos están decoradas con los penjors largas pértigas de bambú que representan a estas montañas sagradas. La punta se inclina hacia el suelo de donde cuelga un penacho de hojas y cintas de colores representando la cola del Barong, criatura mitológica mitad perro y mitad león que encarna la lucha eterna entre el bien y el mal. En su parte media en ocasiones se colocan pequeños altares también de bambú donde se depositan las ofrendas. Algunos tienen largas telas en forma de grandes banderolas con los colores de los dioses (negro, amarillo, blanco o rojo). El turismo ha adoptado esta vistosa forma de decoración y muchos establecimientos decoran sus entradas con estas pértigas. 

Durante los festivales en los templos o las fiestas privadas como pueden ser los enlaces matrimoniales o el limado de los dientes, los dioses a los que se han dedicado los rituales tras haber extraído la esencia inmaterial de la ofrenda la comparten con los mortales y al final de las ceremonias los alimentos de las ofrendas son consumidos por las familias en los templos o en las casas. Las ofrendas llevadas por los fieles a los templos son purificadas por los sacerdotes mediante agua sagrada y oraciones. Absolutamente todo es consumido por la comunidad que participa en la ceremonia o por los perros, gallinas, cerdos de las casas o los monos y pájaros que habitan en algunos templos. 

A parte de los alimentos preparados para el “consumo” de los dioses, durante los días que duran los rituales más solemnes y significativos los balineses cocinan otros tipos platos solo para el consumo de los humanos. El resto del año apenas comen proteínas y es durante estas ocasiones especiales cuando el consumo de cerdos y tortugas marinas (ver naturaleza) aumenta. 

Durante las celebraciones familiares la preparación de estos alimentos requiere el esfuerzo y la participación de toda el grupo. En las realizadas en los templos, generalmente más grandes y vistosas que las familiares, este esfuerzo recae sobre toda la comunidad local o banjar. 
Las tareas están perfectamente repartidas entre los hombres y las mujeres que participan en las celebraciones. Los hombres se encargan de las tareas que requieren una buena condición física y de fuerza como son sacrificar a los cerdos y las tortugas marinas o moler grandes cantidades de cocos y especias. Las mujeres mientras tanto se ocupan de cocinar el arroz y los vegetales así como preparara las frutas que más tarde serán consumidas. 

El más famoso de estos platos preparado durante los rituales es el lawar. Los trozos de cerdo o tortuga se cortan en finas tiras y se mezclan con sangre y carne triturada y sin cocinar con la que se hace una pasta y que previamente se ha separado del resto de los trozos de carne más gruesos. A esta combinación se le añade especias, pulpa de coco que un día antes los hombres han elaborado, salsas y vegetales. La sangre de los animales se mantiene sin coagular añadiendo jugo de limón. Se sirve sobre hojas de banano y es un plato generalmente picante y difícil de encontrar en los restaurantes ya que requiere ser consumido en el mismo momento de su preparación. 

El cochinillo asado, el babi celeng o más conocido como babi guling, es otra de las especialidades más famosas de la gastronomía balinesa consumida durante las ceremonias. El cochinillo se asa lentamente sobre el fuego hasta que su piel se vuelve dorada y crujiente y la carne se impregna de los aromas de los condimentos que previamente se han introducido dentro del animal. Antiguamente era un plato que solo se consumía durante los ritos de paso, hoy en día se sirve en cualquier ocasión e incluso se puede encontrar en los restaurantes turísticos y en los warung (kioscos) que suele haber en las puertas de los templos. 

Una de las ofrendas exclusiva de los hombres elaborada con alimento es el sate gede. Sobre una base de madera se coloca verticalmente el tronco de un bananero donde se clavan decenas de brochetas elaboradas con carne de cerdo hasta taparlo a la vista. Con su piel y tripas insertadas en varillas de bambú hacen figuras que simbolizan los atributos de los dioses. A la torre de pinchos clavados sobre el tronco se añaden cascaras de huevo, figuras de pasta de arroz o incluso la cabeza de un cochinillo. Al cabo de varios días desprende un desagradable olor ya que no se consumen y sirven de comida para los perros.

Los rituales
La armonía del Cosmos se logra a través de la eficacia simbólica de los ritos, los Yadnaya, (termino derivado del Sánscrito que significa ritual de sacrificio) donde todas las fuerzas negativas y positivas que componen el Universo llegan a un estado de equilibrio de sus energías manteniendo en la pureza de personas y cosas. Estos rituales están divididos en cinco categorías o panca yadna. El primero de estos ritos, el bhuta yadnaya apacigua las iras de las fuerza negativas que representan los ogros, brujas y demonios y mantienen a estos alejados del hombre. El pacaruan o ritual de las ofrendas lo realizan cada dos semanas las mujeres de la casa para salvaguardar el Bhwana Alit o “pequeño mundo” situado dentro del recinto familiar. Para las energías negativas acumuladas durante el año un pedanda o gran sacerdote realiza un pacaruan a gran escala un día antes del Nyepi o Nuevo Año Balines, durante este ritual sagrado intervienen los sacerdotes y utilizan para sus exorcismos cinco fluidos: La sangre, el más importante de estos fluidos procedente de los gallos sacrificados durante las peleas de gallos, el agua, el arak (licor de palma), el vino de arroz y leche de coco. Mientras tantos los demonios que deambulan por el pueblo y sus casas son expulsados mediante los sonidos metálicos de los gons que hacen sonar los hombres.

Otros rituales mucho más elaborados e importantes tienen lugar cada 5, 10 o 25 años, y el más importante de todos, el Dusa Rudra o purificación del Universo que se realiza cada cien años, la última de estas ceremonias se realizó en 1963 pero no se llegó a culminar después de una violenta erupción del volcán Gunung Agung por lo que se repitió en 1979 (ver naturaleza, geografía). 

Para los balineses existen dos formas de rezar a las deidades y las fuerzas de la Naturaleza, 'mebakti' y 'muspa', la primera es a través de la devoción y la ejecución de los rituales, la segunda muestra el respeto a través del lenguaje de las flores. Un balines con las manos juntas y sobre su cabeza estará dirigiendo sus oraciones a Siwa, el destructor , las manos a la altura del pecho a sus familiares fallecidos, los dedos vueltos hacia abajo dirigen las oraciones a la diosa Tierra y las manos junto a la frente indican que la oración se realiza a Sanghyang Widhi, el Dios supremo. Las oraciones en los templos están perfectamente codificadas, la sangre impura por ejemplo, llama la atención de los malos espíritus a los que se rechaza simbólicamente mediante la colocación de una cinta ancha de tela amarilla generalmente o blanca para los sacerdotes alrededor de la cintura con el fin de neutralizar los deseos de la parte inferior del cuerpo. A las mujeres con la menstruación les está vetada la entrada a los templos, para esta prohibición no existe ningún tipo de castigo o sanción, pero son las propias fuerzas sobrenaturales las que se encargan de restablecer el equilibrio quebrantado.

La fundación de los templos
Los odalan son las celebraciones que tiene lugar una vez al año - según el calendario balines de 210 días- en cada templo para conmemorar su fundación. Con más de once mil templos repartidos por los cuatro puntos cardinales de Bali es relativamente fácil coincidir en alguna ocasión por poco tiempo que se permanezca en la isla con una de estas celebraciones. Las oficinas de turismo disponen de calendarios detallados que informan de las fechas y los templos más importantes. Muchas de estas celebraciones tienen lugar durante la noche a la luz de la luna llena. 

El odalan además de un acontecimiento religioso es una oportunidad para los fieles de reparar y engalanar los templos y de afianzar los lazos con los otros miembros de la comunidad. Los hombres y mujeres de cada banjar participan activamente pintando, trenzando hojas de palma, o colocando los penjors - grandes pértigas de bambú- en las puertas de los templos.

Uno de los momentos más espectaculares tiene lugar durante la llegada de la comitiva en procesión al templo. Las mujeres van llegando en fila ataviadas con sus ropas tradicionales y cargando en equilibrio sobre sus cabezas los gebogan - grandes ofrendas de comidas finamente decoradas en forma de torres -. Un grupo de hombres abre la procesión con los sonidos trémulos y metálicos de una orquesta gamelan compuesta por gons, metalofonos, platillos y tambores. 

Una vez el interior del templo se llevan a cabo oraciones y bendiciones por parte de los sacerdotes. 

Ritos de paso
Los ritos de paso son una serie de vehículos que facilitan el final del karma durante el paso por la vida y por lo tanto el ciclo de reencarnaciones de cada hombre alcanzando la fusión con el cosmos. 

Los pasos de la purificación y sus rituales son varios, los creyentes únicamente necesitan realizar una correcta interpretación de sus ofrendas diarias y los 13 ritos de paso. Estos ritos son una parte importante en la vida de los balineses en los que cada individuo prepara su alma purificándola durante el viaje a través de la vida hasta alcanzar la reencarnación. Su comienzo es temprano ya que al poco tiempo después de la concepción se lleva a cabo el primero de estos rituales. 

1. Seis meses después de la concepción. Pegedong-gedongan
2. En el momento de nacer. Untuk kada empat
3. Cuando cae el cordón umbilical. Kepus pungsed
4. Doce días después del nacimiento. Ngelepas hawon
5. 42 días después del nacimiento. Tutuang kambuhan
6. 105 días después del nacimiento. Telubulan
7. 210 días después del nacimiento. Oton
8. En el momento de aparecer los dientes. Ngempugin
9. En el momento de caerse el último diente de leche. Maketus
10. La llegada de la pubertad. Munggah daa/teruna
11. Limado de diente antes del matrimonio. Mapandes
12. Matrimonio. Pawiwahan
13. Cremación. Pitra yadnaya

Los bebés son considerados un regalo de los dioses y cuerpos donde se han reencarnado el espíritu de algún antepasado y por lo tanto reciben el mismo tratamiento. Durante los primeros 42 días aún mantienen un vinculo divido, no son considerados como seres humano y no se les asigna un nombre. Durante este tiempo el bebé no le está permitido tocar el suelo con sus pies ya que se considera impuro. La ceremonia de Tutuang kambuhan es una presentación del bebé a la Madre Tierra y a los dioses del panteón balines. El sacerdote del templo escribe entonces una serie de formulas mágicas en los pétalos de una rosa y bendice la llegada del bebé al mundo de los humanos. 
El nacimiento de dos bebés gemelos pero de diferente sexo es considerado como una desgracia para la comunidad ya que se piensa que durante el embarazo ambos cometieron ayuntamiento carnal. Para purificar a los niños y a la comunidad es necesario realizar una serie de complejos y caros rituales. 

La Isla de Bali Por Alfonso Carrasco © 
Email: Alfonso Carrasco 

 

 

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