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La Isla De Bali

La conquista del sur.
Los holandeses decididos a controlar la totalidad de las islas del archipiélago llevan a cavo una serie de ofensivas diplomáticas y campañas militares para hacerse con el control de las islas.

Tras la caída de parte del reino de Karangasen en Lombok, en 1894 holanda amplia sus concesiones comerciales, el reino de Gianyar es derrotado y el soberano de Ubud les convence para que firmen un tratado con Holanda esto les da una apariencia de poder. Otros reinos como los sureños de Tabanan, Bandung y Klungkung se resisten a someterse a los holandeses. 

Hasta la conquista final de Bali por parte de Holanda en 1906 la isla estaba administrada por una serie de nobles autónomos y sus oficiales. Nueve de los principales reinos se encontraban enfrentados unos con otros y Klungkung, Karangasem, Mengwi, Badung, Bangli, Tabanan, Gianyar, Buleleng, Jembrana estaban separados por límites fronterizos bien marcados que competían entre ellos por la lealtad y apoyo de la población. 

En mayo de 1904 un pequeño vapor chino llamado Sri Koemala naufragó en las costas de Sanur en el reino de Bandung, siguiendo el derecho al que se negaban a renunciar los balineses, la nave y fue saqueada. El rajá de Bamdung apoyado por monarcas de otros reinos vecinos se negó a indemnizar con 3.000 dólares de plata por el saqueo de la nave. Sir Koemala a pesar de ser un navío chino navegaba bajo pabellón holandés lo que originó un nuevo conflicto diplomático entre holandeses y reinos balineses. El 14 de septiembre 2.000 soldados de la potencia colonial desembarcaron el Sanur atravesaron el poblado de Kesie e invadieron el sur de Bali. La mañana del día 20 varios navíos de guerra holandeses bombardearon Denpasar y los palacios del rey de en la ciudad fueron destruidos. La derrota era inminente y los tres príncipes de Badung antes de asumir la humillación de se derrotados y desterrados prefirieron enfrentarse hasta la muerte en un acto suicida. Dos mil personas vestidas con sus mejores galas y joyas (los príncipes, sacerdotes y sus séquitos incluyendo niños) realizaron los rituales del Puputan Raya y los príncipes encabezando el grupo lo condujeron hacía los holandeses y una muerte segura.

Van Weede recuerda el sangriento echo en su libro Recuerdo de las Indias 1908

“El rey y su séquito, magníficamente ataviados con ropas rojas o negras las mujeres llevaban sobre sus hombros magníficos chales blancos. En sus manos blandían cris con empuñaduras de oro y piedras preciosas. Sus cabellos recién peinados estaban perfumados. El rey había mandado quemar el palacio y destruir todo aquellos que se encontrase en su interior. Cuando a las nueve les comunicaron que los holandeses había entrado en Denpasar por el norte de la ciudad, un grupo de doscientas cincuenta personas se puso en camino. Hombres, mujeres y los niños con edad suficiente para portar un arma avanzaban con cris y largas lanzas. Los niños pequeños eran transportados en brazos de sus mayores. El rey avanzaba en cabeza sobre un palanquín dorado que portaban sus escoltas.”

Avanzaron lentamente hacia las líneas holandesas y cuando se encontraron a cien metros se lanzaron a la carrera a una muerte segura.

Los holandeses rogaron que se detuvieran y dejasen las armas pero sus ruegos no fueron escuchados y avanzaron hacía los holandeses.

“Nuestras tropas no podías titubear ante ellos. Se disparó una primera carga de artillería contra la procesión. Algunos balineses cayeron, el rey fue el primero en caer y fue entonces cuando se produjo la escena más aterradora que se pueda imaginar. Mientras que los que estaban aún con vida avanzaban hacia el asalto y nuestros hombres mantenía el fuego nutrido, los heridos leves remataban a los heridos graves. Las mujeres se descubrían el pecho para ofrecérselo a las balas o para que las apuñalaran. Y cuando alcanzábamos a los balineses que golpeaban a los suyos, hombres y mujeres se levantaban para seguir su sangrienta misión. 
Todos parecían sedientos de sangre y muchos se suicidaron. Las mujeres lanzaban monedas de oro a nuestros soldados para pagarles por sus muertes y señalaban sus corazones con el dedo para guiar las balas de nuestros soldados y las que no eran alcanzadas se apuñalaban así mismas. Los ancianos andaban entre los cadáveres diseminados por el campo de batalla y remataban a los heridos hasta que ellos mismos eran abatidos por las balas” 

Al final el camino que llevaba hasta los dos palacios ya destruidos estaba libre pero se encontraba sembrado por 3.600 cadáveres que murieron en el sangriento ritual, la familia real fue aniquilada por completo. Solo un bebé sobrevivió a la masacre. 

El 23 de septiembre de 1906 los holandeses marcharon hacía Tabanan, en el reino de Badung. El raja ofreció su rendición a cambio de permitirle mantener su título y ciertos derechos sobre las tierras. En espera de una respuesta por parte del gobernador de la colonia el rajá fue echo prisionero pero este antes de afrontar semejante deshonra decidió poner fin a su vida cortándose el cuellos con un cuchillo. 

Dos años la escena del suicidio colectivo se repite pero esta vez en Klungkung, el último de los reinos independientes de Bali. Los holandeses ahora controlaban la totalidad de la isla de Bali y fue anexionada al resto de las Indias Orientales. Un amargo final para la isla de los dioses celosamente guardada durante más de mil años a los ataques extranjeros. 

Durante tres décadas algunos oficiales holandeses animaron a los artistas balineses a desarrollar sus trabajos y en Bali comenzó una etapa de renacimiento artístico y cultural, permitiéndoles utilizar demás su lengua. Los príncipes por-holandeses se beneficiaron de una serie de poderes políticos y pudieron conservar sus títulos e influencia en lo relativo a las artes y la religión y manteniendo así a los misioneros convenientemente alejados de la isla. Para los holandeses era más fácil controlar a los balineses a través de los líderes religiosos por lo que dejaron que la religión hinduista siguiera su propio curso. Cualquier varón mayor de 18 años podía adquirir opio a cualquiera de los cien proveedores oficiales. 

Mads Johansen Lange. 
Durante los años 1820 y 1830 los europeos que vivieron en Bali y Lombok se enriquecieron con el comercio sirviendo de intermediarios entre los soberanos locales y las potencias extrajeras. Uno de estos personajes fue el danés Mads Johansens Lange (1806-56) una mezcla de aventurero, hombre de negocios y traficante que se instaló en el pequeño pueblo de pescadores de Kuta. Desde su lujosa mansión fortificada y centro cultural dirigía sus negocios. Se encontraba bajo la protección de Gusti Ngurah Gde, uno de los rajas de Badung que le nombró oficial de uno de los distritos y su matrimonio con la hija de un magnate chino local le valió para introducirse en la importante red de tráfico de mercancías y puente comercial entre occidente y Bali. 

Los comerciantes extranjeros apenas se aventuraban tierra a dentro para comerciar con los balineses por lo que la labor de Mads era vital como vinculo de unión entre el comerciantes chinos y bugies que surtían al mercado asiático de esclavos y los balineses de interior. 

Su permanencia en Bali solo duró diez años pero fueron suficientes para dar un giro de timón a la historia de Bali y su colonización abriendo el primer puesto comercial de la isla. Por su mansión pasaron turistas, biólogos, botánicos, capitanes de barco, lingüistas, ideólogos, fugitivos de la justicia, todo ellos encontraban algunos de los lujos de Europa como mesas de billar o porcelanas donde concubinas y sirvientas balinesas y chinas hacían agradable la estancia a sus invitados. Las noches eran animadas por músicas de violines y pianos que el mismo Mad hacía sonar. 

En ocasiones algunos nobles balineses eran invitados y tratados con sumo cuidado en las fiestas que se organizaban “solo para hombres” y donde no faltaba tampoco el opio

En sus manos estaba el monopolio de la venta “kepeng” (holoturias o cohombros de mar) cuya importancia comercial fue tal que llegó a convertirse el sistema monetario en la isla. Gran cantidad de cohombros de mar eran exportados gracias a las conexiones de Mads con los jefes locales y los traficantes chinos a China y Singapur e intercambiados por opio armas y textiles. Su red de distribución estaba respaldada por una flota de 12 barcos que abastecían sus almacenes con mercancías traídas de las islas vecinas donde también contaba con pequeñas bases. Dos mataderos de su propiedad suministraban de carne seca de búfalos a guarniciones militares de Java. Su estrecha relación con la elite local y colonial le valieron para ampliar sus contactos y enriquecerse sin apenas riegos políticos. 

Su declive llegó con el ataque de las tropas holandesas al reino de Klungkung en 1849. Las plagas de ratas en los campos de arroz balineses, el bloqueo comercial que sufrió Bali durante un año, la escasez de agua y los nuevos competidores que se instalaron en los puertos de Ampenan y Buleleng amenazaron su prospero negocio arruinándole finalmente. El “vikingo aventurero” murió misteriosamente en 1856 poco antes de su partida a Dinamarca. Algunos historiadores dicen que fue envenenado por sus rivales comerciales. Su hermano y su sobrino intentaron mantener el negocio pero la muerte del rajá de Kesiman en 1863 les privó de las necesarias influencias para su continuidad. 

Sus viudas chinas y balinesas llevaron su apellido hasta Singapur, Malasia y Sarawak
Su tumba se encuentra en un lúgubre cementerio chino de Kuta, en Gang Tuan Lange, una callejuela cerca de la oficina de correos y la comisaría de policía de Kuta. 

Invasión japonesa
El 10 de enero de 1942 las tropas japonesas invadieron las Indias Orientales Holandesas tomando la isla de Celebes y Borneo. El aeropuerto de Denpasar fue tomado en 20 de febrero cortando las comunicaciones con Australia y las Indias Orientales. Bali fue utilizado por los japoneses como base para la invasión de Java y el 8 de marzo los holandeses finalmente se rindieron a las tropas japonesas después de una sangrienta batalla. En un principio los indonesios acogen positivamente a las tropas japonesas. Su llegada y la caída del poder colonial llenaron de nuevas esperanzas a los nacionalistas alentados sobre todo por la doctrina de unión y prosperidad de toda Asia que proclamaban los japoneses. Durante los tres años de ocupación de Bali, la isla, al contrario de lo que sucedía con el resto del archipiélago, no sofrió severas represiones por parte de los arrogantes japoneses. La población civil estuvo convenientemente surtida de alimentos y medicinas durante la guerra, pero la máquina de guerra nipona acaba con los productos básicos del resto de Indonesia privando a la población civil, la represión de la policía militar se izo más brutal y la independencia quedó aplazada. El resentimiento contra las tropas invasoras se incrementa pero los deseos de independencia son aún mayores. Algunos historiadores dicen que lo mejor que hicieron los japoneses por la independencia de Indonesia fue perder la guerra.

Los japoneses para calmara los ánimos de la población rescatan del exilio en 1942 a un ex ingeniero de origen balines por parte materna con un gran carisma. Suharno (1901-1970) entra en la escena de la política de Indonesia y proclama la independencia de Indonesia el 17 de agosto de 1945 en Jakarta al tiempo que los balineses, algunos de ellos entrenados por los propios japoneses durante la invasión, se apresuran a apoderarse del arsenal de guerra nipón para hacer frente a los holandeses y oponerse a su regreso. 
Surgen entonces una serie de conflictos internos dentro de la población dividida. Las clases más favorecidas que hasta ese momento habían vivido cómodamente a la sombra de la potencia colonial se niegan a la independencia estalla una revuelta civil dentro de la isla. 

La independencia
La lucha contra los holandeses duraría cuatro años. Hasta finales de 1946 los independentistas no cuentan con el apoyo de los republicanos balineses que se unen a la revolución después de la muerte en combate del joven coronel Guist Ngurah Rai. El 20 de noviembre de 1946 a sus 29 años lideraba un grupo de 95 guerrilleros en la batalla de Marga en Tabanan, su grupo fue bombardeado desde el aire y todos murieron luchando hasta el final recordando un nuevo puputan. Hoy se le recuerda como un héroe nacional y su nombre aparece muchos lugares de Bali, entre ellos el aeropuerto internacional que lleva su nombre en su honor. Una de sus estatuas se encuentra en la intersección de carretera de Nussa Dua y el aeropuerto.

Los holandeses tratan de dividir a los indonesios alentando la creación de un Estado Indonesio Oriental par años más tarde convertirse en parte una parte más de la Federación Holandesa. Parte de los balineses se unen a la idea, entre ellos el príncipe de Gianyar Ida Anak Agung Gede Agung que es nombrado primer ministro y a la postre sería el ministro de asuntos exteriores de la República de Indonesia. Los holandeses rompen parte de sus acuerdos el nuevo gobierno y lanzan un ataque directo al cuartel general de Yogyakarta, en Java Central. Las autoridades holandesas finalmente en 1949 pierden su “joya de oriente” y Bali se anexiona a Indonesia. 

La Isla de Bali Por Alfonso Carrasco © 
Email: Alfonso Carrasco 

 

 

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