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La
Isla De Bali
El Miná de Rothschild
El estornino de Bali es el “símbolo nacional” de la isla. Solo algunos afortunados turistas pueden verlo en libertad ya que se encuentra en peligro de extinción. Fue descubierto para la ciencia en 1912 por el biólogo Walter Rothschild en los bosques de monzón de las tierras bajas y semiáridas situadas al nordeste de Bali. Tan solo las gotas del rocío de la mañana son suficientes para la subsistencia de estornino. Rothschild llevó al actual Museo Británico de Historia Natural un ejemplar de estornino dando a la especie el nombre de Leucopsar rothschildi que pronto naturalistas y ornitólogos de todo el mundo se vieron atraídos por esta especie disparando su demanda hasta que en 1990 tan solo quedaban 18 ejemplares. Se estima en 150 ejemplares el numero mínimo de animales de una especie para que se considere “a salvo” del peligro de extinción. Hoy en día se llegan pagar hasta 1.000 US$ por uno de estos ejemplares pero su captura está penada con cinco años de cárcel y una multa de dos millones de pesetas por ejemplar capturado. Los esfuerzos de cría en cautividad y reinserción en su hábitat natural están dando sus frutos gracias a la colaboración de varios zoo de Europa y Estados unidos don de hay unos 3.000 ejemplares.
Fauna marina
Arropada por dos océanos, el Indico y el Pacifico la isla de Bali se encuentra sometida a grandes corrientes marinas que oxigenan sus aguas y junto a la acción del sol tropical facilitan la vida y reproducción plantas marinas y de pequeños peces que sirven de alimento a una extensa cadena alimenticia que llega hasta los grandes escualos y cetáceos que viven en sus aguas o los grupos de delfines o solitaria tortugas marinas. Todo este conjunto de fauna y flora marina la convierten en una autentico paraíso para los aficionados al buceo y Palau Mejangan es sin duda el mejor lugar de Bali para observar su fauna marina.
Entre las especies que se pueden encontrar en esta agua destacan: mantas marinas, carángidos, tiburones de aleta blanca, morenas de Java, tortugas marinas, peces trompeta, napoleones, barracudas, peces de arrecife como el payaso, luna, tamboriles, globo, anguilas, plátex, etc. Además de enormes gorgonias de abanico y esponjas de embudo junto con una inmensa variedad de vida minúscula: políquetos, equinodermos, nudibranquios y crustáceos.
A parte de esta rica biodiversidad sumergida en sus aguas, las arenas de sus playas poseen vida propia, son miles los pequeños cangrejos y caracoles que buscan refugio y comida en las arenas de las playas balinesas. Con las primeras luces del día especialmente durante las mareas bajas es el mejor momento para observar la frenética actividad de diminutos seres vivos como cangrejos, caracoles, coquillas, o erizos algunos de ellos casi microscópicos. La playa de Kuta cuenta con una gran variedad de conchas que alcanzan hasta 30 especies diferentes y cerca de 50 especies en la playa de Sanur.
El centenar de tiendas de surf distribuidas a lo largo de las calles de Kuta tienen información exacta en grandes paneles de las horas exactas de las mareas para información de los surfistas que serán de gran utilidad a la hora de buscar esta micro fauna en sus playas. En Kuta, Sanur, o Lovina vendedores locales ofrecen una buena cantidad de estas conchas bastante bien conservadas, muchas de ellas protegidas por ley y cuya exportación está prohibida por lo que es recomendable no adquirir estos subvenir para frenar su demanda y comercio ilegal. La diferencia más notable en las playas de Bali son sus propias arenas, en Kuta las arenas grises son una mezcla de cenizas volcánicas y coral blanco que forma ese tono grisáceo tan característico de sus playas, Nusa Dua y Sanur poseen unas playas de arenas blancas y finas procedentes de sedimentos coralinos, por el contrario las arenas de Lovina son negras ya proceden de los sedimentos arrojados por los volcanes
cercanos.
Tortugas marinas
Bali cuenta con el poco honroso récord de ser el lugar del mundo donde más tortugas verdes se sacrifican unas 30.000 cada año. Su carne es una exquisitez para los balineses especialmente la de la tortuga verde (Chelonia mydas) que cocinan especialmente durante los banquetes que siguen a grandes ceremonias hinduista y con sus caparazones fabrican piezas de adorno como brazaletes y horquillas para el pelo.
El carácter religioso de las tortugas marinas en las ceremonias balinesas procede de la leyenda en la que una tortuga al principio de la creación elevó sobre su concha la isla de Bali desde las profundidades del océano. La carne de la tortuga, cuyo sabor recuerda al del pollo, ha sido es considerada desde antaño beneficiosa para la salud por lo que los balineses han consumido su carne y han bebido su sangre fresca para adquirir así salud física y mental. El precio de una tortuga de unos 60 cm comprada a los pescadores ronda oscila entre las 200.000 y las 500.000 rupias cuando en los restaurantes de Nusa Dua o Kuta alcanzan los 5 millones.
Mientras el gobierno de Indonesia, suscrito al convenio CITE de conservación de las especies en peligro, un decreto local autorizaba las capturas de quelonios en 5.000 cada año.
El pequeño pueblo de pescadores de Perancak situado cerca del Parque Nacional de Bali Barat es un buen ejemplo de adaptación a los nuevos tiempos conservando en buena medida sus tradiciones de pesca artesanal. La fundación World Wide Fund for Nature ha puesto en marcha un proyecto de conservación de tortugas marinas (Kurma Asih Turtle Conservation/ Kelompok Pelastari Penyu) en las que los propios pescadores están implicados directamente. Hasta hace poco tiempo los huevos de tortuga eran recogidos para su consumo y venta a terceros por los propios pescadores y sus familias en las playas de Perancak donde las tortugas hacían sus puestas. El proyecto de conservación de las tortugas comenzaba con concienciación por medio de cursos y seminarios a los propios habitantes de Perancak de lo beneficioso que resulta la conservación y no la destrucción de las tortugas. Actualmente la campaña de conservación ha tenido éxito y en el año 2000, 65 tortugas pusieron sus huevos en los tres kilómetros de playas cercanas al pueblo, una cifra alentadora comparada con las 11 tortugas que se acercaron en 1998 también para poner sus huevos.
La Isla de Bali Por Alfonso Carrasco ©
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