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La Isla De Bali

Arte balines

Orígenes e influencia javanesa.
Desde el siglo XV comerciantes y marinos europeos, chinos, japoneses, polinesios y árabes llegaron a Bali trayendo consigo rasgos de culturas lejanas que enriquecieron e influenciaron en mayor o menor medida en los balineses y su arte. A través de Java llegó desde la India el hinduismo que sin duda alguna fue la más importante de las influencias extranjeras.

La raíz del arte clásico balines puede encontrarse en Java. Durante la dominación que ejercieron las dinastías javanesas desde el siglo VI sobre Bali, todos los eventos políticos y sociales que acaecían en Java tenían su fiel reflejo en el arte y la sociedad balinesa. Esta influencia tendría su punto álgido durante la Edad de Oro del arte javanés entre los siglos VII y IX. El ejemplo más representativo de esta influencia son las nueve rocas de las tumbas de Gunung Kawi cerca de Tampaksiring, cuya terminación concluyó en el 1080, muy similares a los monumentos arquitectónicos que se encuentran en el este de Java y que datan del mismo periodo. 
Durante el reinado de Airlangga (991-1046) las artes y la cultura balinesa vivieron un periodo de renacimiento, especialmente la literatura que adoptó la lengua clásica y de la corte javanesa, el Kawi, como lengua oficial.

En el siglo XIV la dinastía Majapahit ralentizó este proceso renacentista rechazando el arte clásico. Surgió entonces un estilo de bajorrelieves estilizados y de recias proporciones con motivos javaneses. El templo de Pura Susunan Wadon en la isla de Serangan, Bali y Candi Sukuh, en Java Central es un claro ejemplo de esta época. El Islam penetró paulatinamente en Java y desplazó a poetas, sacerdotes, escultores y pintores que emigraron a Bali trayendo consigo el espíritu de Majapahit calando especialmente en la literatura. 

Durante el siglo XV se fundaron varios pequeños reinos independientes de Java. Los puri o jero, dependiendo del rango, eran las casas de los nobles que constituían un centro político y religiosos. Las manifestaciones artísticas se realizaban bajo el patrocinio de reyes, príncipes y los sacerdotes de los templos que corrían con los gastos de las obras y representaciones teatrales de los poemas épicos. Los artistas vivían junto a los palacios y casas de los nobles: joyeros, escultores, arquitectos, bailarines y músicos de las mejores orquestas de gamelan que amenizaban las ceremonias religiosas en palacetes y templos. Los trabajos de escultura sobre todo, servían como vínculos mágicos de unión con las deidades enfatizando además el simbolismo de los templos y los pequeños santuarios domésticos La remuneración por sus trabajos consistía en tierras de cultivo y ciertas exenciones en el pago de impuestos. 

La figura utópica de los “artistas de la realeza” terminó con la toma de la isla de Bali por parte de las tropas holandesas en 1906. El arte dejó entonces de ser un privilegio de los príncipes y nobles y se convirtió en algo más accesible para el resto de las balineses y extranjeros. El resultado de esta reorganización social fue que muchos de los reyes ya no pudieron continuar sosteniendo el patrocinio de los artistas que tutelaban, las compañías de baile desaparecieron, los instrumentos de las orquestas gamelan se vendieron y el arte se izó más popular, sin la sofisticación palaciega.

El arte en la actualidad
Enraizaba en un culto a una antiquísima magia y alimentada por rituales de una religión llena de misticismo, Bali es una celebración diaria que sus artistas vienen a recrear una y otra vez. Hoy en día las artes juegan un importante papel en la vida ritual y cultural de los balineses y como las demás tradiciones se heredan de padres a hijos permaneciendo vivas a lo largo de generaciones. Desde muy pequeños los niños son educados y formados con la sensibilidad de un artista que desarrollan hasta la madurez convirtiéndolo en una parte de su vida motivados además por el respeto a las tradiciones trasmitidas y el sentimiento de ser parte de la comunidad.

Hasta la llegada de la industria del turismo el arte balines entendido en todas sus facetas estaba ligado a los rituales religiosos, donde las creencias se expresaban en forma de músicas, danzas, esculturas, pinturas y ritos para agradar a los dioses y aplacara a los demonios del reino de los espíritus, lejos de muchas de las piezas y representaciones elaboradas actualmente para satisfacer al mercado de coleccionistas y turistas occidentales. Los artistas balineses comenzaron a firmar y fechar sus obras. Sus trabajos creados a partir de nuevas técnicas y temas como la vida diaria balinesa fueron paulatinamente reconocidos y ganando prestigio en los mercados internacionales de arte. 

Cientos de galerías se distribuyen por toda la isla ofreciendo grabados, figuras de madera y cuadros saturando el mercado de piezas de baja calidad para turistas deseosos de adquirir recuerdos balineses carentes de criterio artístico. No todas las galerías enfocan su negocio a este tipo de clientela, algunas exponen autenticas obras de arte de artistas ya consagrados y de reconocido prestigio internacional. 

Algunos de sus aplacados visitantes temen desde hace tiempo que la cultura balinesa esté condenada a desaparecer, pero los balineses seleccionan y cogen lo que quieren del mundo occidental y continúan aferrados a sus antiquísimas costumbres.

Los recursos materiales empleados como maderas, bambú, telas e incluso piedras volcánicas tienen una corta vida en parte por la humedad de la isla que los deterioran rápidamente, por lo que en ocasiones, piezas que aparentan ser viejas son realmente obras envejecidas por el paso de unos pocos años. Las piedras de los templos son rocas volcánicas blandas y poco resistentes a las inclemencias meteorológicas que en pocos años terminan por deshacerse. Por esta razón, los templos necesitan de una constante actividad artística en su mantenimiento en el que intervienen miles de trabajadores que cincelan de nuevo la roca creando nuevas obras.

Los balineses han sido desde siempre creadores antes que conservadores y la extraordinaria fertilidad de sus tierras volcánicas han proporcionado a lo largo de generaciones cosechas con poco esfuerzo que se traduce en tiempo para dedicar a las artes y la cultura. Las artes forman una parte muy importante de la vida diaria de los balineses, tanto como la propia vida comunal del poblado o el sistema de irrigación.

La decoración de los objetos sencillos se transforma en pequeñas obras de arte perecedero, desde las fuentes de frutas exquisitamente decoradas, hasta los penjor (largas pértigas de bambú cuyo extremo curvo y trenzado con hojas de palmera recuerda la cola de seres mitológicos), todo se crea a conciencia, cuidando meticulosamente hasta el más mínimo detalle para obtener una armonía de colores y formas. Incluso durante los funerales se realizan grandes torres funerarias y sarcófagos que serán quemados junto al difunto. Los trabajos de madera, pinturas y esculturas en piedra son realizados generalmente por los hombres mientras que las mujeres canalizan sus esfuerzos creativos en la elaboración de las pujas (ofrendas). Las ceremonias en los templos son un lugar ideal para ver estas grandes pujas en forma de pirámides de frutas y flores elegantemente colocadas por colores y tamaños y transportadas en equilibrio sobre sus cabezas. 

No todos los artículos que se venden en las tiendas son originales de Bali, así muchas de las telas por ejemplo han sido importadas de otras islas como Sumbawa, Lombok o Flores o los muebles fabricados en Java y exportados a Bali donde encuentra una rápida salida comercial con el turismo. Bali es el gran bazar de Indonesia, etnias como los batak de Sumatra, los asmat de Papúa, los sasak de Lombok, o los torajas de Sulawesi están representados a través de su arte en Bali. 

La pintura
Sin duda alguna la pintura ha sido la manifestación artística balinesa que ha recibido una mayor influencia por parte de los artistas occidentales llegados a Bali después de la Primera Guerra Mundial. Antes de su llegada el arte elaborado básicamente con motivos religiosos y mitológicos estaba destinado a los templos y sintetizaba el poder feudal y religioso de Bali. El contacto con occidente aportó a la pintura nuevos motivos y sobre todo nuevos materiales que permitieron romper los moldes impuestos por sus propios recursos. La aparición del color y una escenografía diferente a las tradicionales se fueron imponiendo en los lienzos de los artistas balineses. 

Las pinturas se ejecutaban sobre tela o papel y aquellas que tenían un trasfondo mágico, se realizaban sobre hojas de palmeras en las que se dibujaban los motivos con tintas negras cuya base era el hollín, en ocasiones mezclado con grasas, arcillas o huesos de cerdos triturados para darle una mayor consistencia. Hoy estas pinturas se realizan con acrílicos y pinturas químicas importadas. El monocromatísmo aparecía sobre los elementos distintivos comunes como la ornamentación y el estilo, muy similares a las marionetas clásicas de sombras de wayang kulit fabricadas en piel de animales. 

Las figuras humanas de las pinturas pertenecían al estilo wayang, representadas con perfiles perfectamente marcados, cuerpos alargados y estrechos en el caso de las divinidades y héroes situados en el lado bueno de la narración. Las figuras grotescas, rechonchas y de cabeza claramente desproporcionada personalizaban el lado maligno. El conglomerado casi caótico de escenas representaba una historia o la parte de una historia narrativa, similar a las viñetas de nuestros narradores de cuentos. Las escenas principales o cuerpos de la narración se situaban en el centro del cuadro mientras que los dioses ocupaban un lugar en la parte superior. Las narraciones giraban en torno a los textos religiosos, en particular las versiones clásicas de las epopeyas hindúes del Ramayana y el Mahabharata y las fábulas antiguas balinesas. 

El mayor centro de pinturas clásicas balinesas se encuentra en Kamasan, cerca de Gelgel, en el distrito de Klungkung. De las manos de sus artistas han salido obras para los palacios de casi todos los reyes y señores de Bali. Otros de los centros artísticos de Bali se encuentran en Gianyar, Bangli, Karangasem, Tabanan, Sanur y la ciudad norteña de Singaraja. Todas estas ciudades y pueblos han sido laguna vez lugares de residencia de los reyes y señores feudales balineses que supieron rodearse de artistas teniendo a su disposición un importante elenco de pintores, escultores, tejedores y orfebres.

La Isla de Bali Por Alfonso Carrasco © 
Email: Alfonso Carrasco 

 

 

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