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Kawah Ijen, el volcán del Azufre

En la parte oriental de la isla de Java en
Indonesia se encuentra el Kawah Ijen, uno de
los volcanes activos que integran la línea
del fuego. La línea de volcanes, que se
extiende desde el norte de Sumatra hasta la
isla de Timor en el sureste del país,
alberga una extraordinaria actividad
geodinámica considerada por los expertos
como una de las más importantes y activas
del planeta.
Las tímidas luces rojas del día despuntan
sobre la silueta del Kawah Ijen. La
presencia de nubes de gases calientes en la
montaña forman una caprichosa paleta de
colores quiméricos en el cielo difíciles de
ver en otro entorno natural.
La industria farmacéutica y química se nutre
de centenares de minerales que ofrece la
Tierra en su estado puro, pero son pocos los
que conocen el origen real de algunos de
esos elementos de la farmacopea y alquimia y
del esfuerzo sobrehumano que algunos hombres
realizan para extraer los minerales.
Cada día unos ciento cincuenta hombres
desafían al volcán y penetran en su cráter
principal, soportando unas durísimas
condiciones de trabajo.
Los gases, venenosos y de un penetrante olor
a huevo podrido, emanan del volcán de forma
continua cubriendo por completo el interior
del cráter, donde fluye el azufre en estado
líquido a una temperatura de 110 ºC y que
cristaliza al entrar en contacto con el aire.
El azufre puro, ya solidificado en grandes
placas y bloques de caprichosas formas, es
golpeado por los trabajadores de la mina con
barras de hierro y mazas hasta conseguir
pedazos manejables para su transporte.
El frágil mineral es porteado sobre sus
hombros en balancines de mimbre desde el
interior del cráter hasta la base el volcán,
un proceso en el que invierten unas tres o
cuatro horas y que realizan dos veces cada
jornada.
El peso de los balancines cargados con el
mineral oscila entre los 70 y 90 kilogramos,
teniendo en cuenta que el peso de los
trabajadores es de unos 60 - 70 kilos
significa esto que a diario cargan durante
unas 6 horas el equivalente a dos veces y
media su propio peso en azufre.
Un volcán vivo
El Kawah Ijen ha erupcionado seis veces
desde 1796; la más reciente se produjo en el
año 2001, en la que solo expulsó cenizas.
Todas las erupciones registradas han sido de
tipo moderado. En 1817 la erupción provocó
el desbordamiento del lago que se encuentra
en su interior, produciendo corrimientos de
lodo (lahar) que anegaron tres pueblos. No
hay datos sobre el número de víctimas. En
1997 el color del lago, que en condiciones
normales es turquesa, cambió en varias
ocasiones debido a la actividad magmática de
su interior, produciendo un aumento de la
actividad de sus fumarolas, sin llegar a
erupcionar. Periódicamente se han registrado
movimientos sísmicos y pequeñas erupciones
de cenizas en la zona sin importancia. En la
actualidad el grado de alerta del volcán es
2.
El azufre y sus usos
¿Quién no se ha preguntado alguna vez
que son esos polvos amarillos que a menudo
vemos en los suelos de las esquinas de
nuestras urbes?
A parte del uso casero que se le da al
azufre para que los canes no hagan sus
necesidades en las esquinas de las casas, el
mineral está muy presente en nuestra vida
diaria.
El azufre es utilizado en la vulcanización
del caucho, en la manufactura de
fertilizantes artificiales y como corrector
de suelos alcalinos; como insecticida para
combatir parásitos de las plantas, en la
fabricación de pólvora y fósforos y ciertos
tipos de cementos y aislantes eléctricos, en
la fabricación de medicamentos como los
laxantes; en el refinado del petróleo, la
elaboración de tintes, pinturas y jabones,
refrigerantes, agentes blanqueadores en la
industria papelera y peletera e incluso en
la azucarera donde se utiliza para lograr
ese intenso color blanco que estamos
acostumbrados a ver en el azúcar.
Aventura en estado puro
Os proponemos un viaje al interior del
volcán Kawah Ijen donde descubriréis la
fuerza salvaje de la naturaleza en estado
puro.
Es imprescindible estar a primera hora de la
mañana en el aparcamiento de la compañía
minera para poder ver a los porteadores
trabajando en el volcán. La ascensión al
mismo lleva unos 90 minutos hasta el anillo.
Si pretendes internarte en la caldera
deberás de llevar contigo una máscara de gas
o en su defecto un pañuelo mojado y unas
gafas que cubran por completo los ojos (gafas
de para el cloro de piscina).
Los bostezos dibujarán el rostro de vuestras
caras y el rocío dará esas pequeñas
pinceladas de brillo a las hojas y granos
rojos de café de una de las mayores
plantaciones de moka en Java oriental,
situada junto al volcán, herencia esta de
las viejas plantaciones de la época colonial
holandesa.
No es fácil perderse en la senda que conduce
hasta el anillo del Kawah Ijen. Uno debe de
sentirse niño por unos minutos y, emulando a
Pulgarcito, solo hay que seguir el rastro de
las pequeñas esquirlas amarillas que
aderezan el suelo desprendidas de los cestos
de los porteadores. El rastro amarillo sirve
de referencia desde los almacenes de la
compañía minera que gestiona la explotación
en la falda de la montaña hasta el mismo
interior del cráter.
A lo lejos, el perfil del volcán perfila el
horizonte con su ladera desnuda, tapizada
por un suelo grisáceo y sulfuroso que hace
imposible que cualquier ser vivo convierta
este pequeño infierno a cielo abierto en su
hogar. Las aguas de los arroyos, tiznadas
también de gris por las cenizas, desploman
su caudal por las laderas desprendiendo un
fuerte hedor a huevo podrido. Decenas de
pequeños puntos amarillos se distinguen
entre la escasa vegetación descendiendo
lentamente por el volcán. Son los
trabajadores de la mina de azufre que se
encuentra en el interior de la caldera y que
cada día descienden cargado sobres sus
hombros el mineral en cestos de mimbre.
La misma orilla del lago que se encuentra en
el interior del cráter entre un caos de
grandes bloques grises y cenizas compactadas
bien podrían evocar el despertar del mundo.
El azufre de tonos naranjas y rojos en
estado líquido y a unos 110 grados de
temperatura es conducido a través de unos
tubos metálicos hasta un punto donde al
contacto con el aire cristalizaba en
caprichosas formas.
Extensión volcán Kawah Ijen
2 Días
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