|
Bohorok.
Centro de rehabilitación de orangutanes,
Sumatra.
Del corazón del bosque lluvioso, tupido y de
perpetuas neblinas de Leuser, salen los
sonidos misteriosos de la llamada que un gran
macho de orangután emite para llamar la
atención de las hembras de su territorio. Como
aullidos y voces telúricas, otro macho, no muy
lejos, responde amenazador a la llamada de
celo de su rival. Las hembras con sus crías en
los brazos observan impasibles el desenlace de
una inminente disputa entre ambos.
Las grandes mejillas carnosas y la gran papada,
propias ambas de los machos adultos, se agitan
y balancean de un lado a otro con cada llamada
y movimiento arrogante de los dos grandes
monos rojos. El más joven, antes de llegar a
un enfrenamiento directo, desiste de su
intento de engatusar a las hembras ajenas y se
aleja perdiéndose entre una maraña de lianas y
ramas de formas imposibles asustando a su paso
a un extraordinario ejemplar negro de gibón de
Siaman que compite con los orangutanes por los
recursos del bosque .
El penetrante olor acre del fruto espinoso del
rambutan, que madura una vez cada dos años y
que se encuentra ahora en época de fructuación,
invade cada rincón de la selva. Su olor atrae
a los orangutanes hasta las copas de los
árboles, en la capa más alta del dosel
vegetal. Los pequeños bebes aún lechales,
aferrados con sus pequeños dedos al pelamen
rojizo de sus madres que les enseñan a pelar
el fruto, exploran curiosos los nuevos sabores
hincando sus diminutos dientes en el fruto
maduro y carnoso, una mezcolanza rica en
proteínas, azucares y grasas.
Pasarán al menos treinta años antes de que una
estas crías protagonice una escena similar en
la que dos grandes machos se enfrentan por el
dominio de un grupo de hembras.
A tan solo 80 km. de Medan, al noreste de la
isla de Sumatra, (Indonesia), se encuentra el
centro de rehabilitación de orangutanes de
Bohorok, dentro del mayor Parque Nacional de
Sumatra : Gunung Leuser Natioanl Park.
Poco a poco Bohorok se ha convertido en un
destino obligado para los amantes de la
Naturaleza ; el gran mono rojo, el orangután,
es su principal atracción.
Bohorok es uno de los cuatro centros de
rehabilitación de orangutanes que existen en
el mundo y el único de la isla de Sumatara ,
los otros tres se encuentran en la isla de
Borneo. Ambas islas son las únicas donde
pueden encontrarse las dos subespecies de
orangutanes en su entorno natural. Pongo
pygmaeus abelii en SUMATRA y P. pygmaeus
pygmaeus en BORNEO. (orangutan proviene de la
lengua malaya que significa oran: hombre, utan:
selva)
Fueron las naturalistas suizas Monica Boermer
y Regina Frey quienes con ilusión y esfuerzo y
auspiciadas por Fankffurt Zoological Society (FFZ)
y World Wildlife Fund (WWF) dieron los
primeros pasos para crear el centro de
rehabilitación en 1973 con el fin de contener
el alarmante descenso de población de
orangutanes en Sumatra, al borde de la
extinción. La precaria tasa de crecimiento de
estos simios los ha puesto en serio peligro de
desaparecer, valga como referencia que una
hembra no se apareará y tendrá una segunda
cría hasta pasados nueve u once años del
nacimiento de la primera. El gobierno
Indonesio comenzó a gestionar el centro en
1980 y desde entonces ha dejado de admitir
donaciones para su mantenimiento, llegadas de
fuera de las fronteras de Indonesia ;
actualmente los recursos económicos provienen
de las donaciones que efectúan los cada vez
más numerosos turistas que se acercan hasta el
centro para visitar a los orangutanes en
libertad.
Los animales llegan al centro normalmente por
donaciones de particulares y pasan un periodo
de cuarentena de tres meses durante los cuales
se les observa su estado físico, psíquico y
emocional. Algunos llegan al centro
desnutridos y enfermos, con problemas graves
en sus órganos motrices al haber permanecido
gran parte de su vida encerrados en jaulas de
las que apenas pueden moverse. Enfermedades
comunes para nosotros como un simple resfriado
o una gripe son mortales para estos animales
que carecen de defensas naturales.
Pasado el periodo de cuarentena comienza una
etapa de aprendizaje en la cual los cuidadores
del Centro y jóvenes llegados de todas las
partes del globo que trabajan como voluntarios
por unas semanas, instruirán a los animales
con una serie de juegos en tareas como la
construcción de nidos, trepar a los árboles y
buscar comida en el interior de la selva.
El aprendizaje es muy lento, las crías en
estado salvaje permanecen abrazadas a sus
madres durante prácticamente el primer año de
vida, pero no es hasta los catorce años
aproximadamente cuando se emancipan totalmente.
Actualmente el número de orangutanes que vive
en los alrededores del Bohorok es de 40, estos
acuden dos veces al día a la plataforma de
alimentación donde se les ofrece una dieta
monótona y escasa consistente en leche,
bananas y medicinas, con el fin de obligarles
a buscar sus propios recursos en la selva. Los
frutos en el interior del bosque maduran en
épocas diferentes, lo que proporciona alimento
a los orangutanes durante todo el año.
Poco a poco los animales van ganando confianza
y fuerza para enfrentarse y saber sobrevivir
por si solos en la selva que pronto será su
nuevo y definitivo hogar, donde probablemente,
ya en estado totalmente salvaje, vivirán unos
cuarenta y cinco años.
Consultar precio
|